¿Qué pasa si uno de los propietarios no quiere vender?

¿Qué pasa si uno de los propietarios no quiere vender?

Esta situación puede darse cuando varias personas pasan a ser propietarias de una misma vivienda pero no tienen las mismas necesidades ni los mismos intereses, algo habitual después de un divorcio, una separación o una herencia.

Mientras no haya acuerdo entre los propietarios y la propiedad siga bloqueada, seguirán existiendo gastos de mantenimiento, suministros, comunidad si la hubiera, impuestos locales como el IBI y la tasa de recogida de basuras, así como gastos bancarios si existe una hipoteca pendiente. Todo ello puede generar nuevas fricciones entre las partes y aumentar los costes asociados a una situación que permanece sin resolver.

Por eso, aunque no siempre sea lo más fácil, lo más recomendable es intentar alcanzar un acuerdo.

¿Y si no hay acuerdo?

Aquí es donde la situación puede complicarse.

Cuando no existe posibilidad de acuerdo, existen diferentes alternativas. Una de ellas puede ser que el propietario que desea conservar la vivienda adquiera la participación de quienes quieren salir de la propiedad.

También es posible que uno de los copropietarios transmita su participación en la propiedad, aunque esta opción no equivale a vender la vivienda completa y puede resultar más difícil de llevar a cabo en la práctica.

Si no existe acuerdo y se pretende poner fin a la situación de copropiedad, cualquiera de los propietarios puede plantearse acudir a la vía judicial para solicitar la división de la cosa común. Llegar a este extremo suele implicar más tiempo, costes y una mayor confrontación entre los propietarios.

Además, una venta realizada dentro de un procedimiento judicial no necesariamente permite obtener las mismas condiciones económicas que una venta negociada en el mercado abierto.

Conclusión

Cuando varios propietarios no están de acuerdo sobre qué hacer con una vivienda, lo primero debería ser buscar una solución consensuada. Puede ser vender la vivienda y repartir el importe entre los propietarios, que uno de ellos adquiera la participación de los demás o encontrar otra fórmula que permita poner fin a la situación de copropiedad.

Si no es posible alcanzar un acuerdo, habrá que valorar otras alternativas, incluida la vía judicial, con todo lo que esto puede suponer.

En cualquier caso, cada situación tiene sus particularidades jurídicas y fiscales, por lo que, cuando existe un conflicto entre propietarios, es importante contar con el asesoramiento profesional adecuado antes de tomar una decisión.

Desde el punto de vista inmobiliario, mi recomendación es clara: si existe una posibilidad razonable de llegar a un acuerdo, merece la pena intentarlo antes de convertir el problema en un procedimiento judicial.

Si estás en una situación de este tipo y quieres conocer las posibilidades de venta de la vivienda, puedes comentarlo conmigo con total tranquilidad.

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